burlemos a los días que nos separan, a las horas, a los minutos; burlemos al tiempo. burlemos al sol, a la lluvia, al viento; burlemos al cielo. burlemos al camino fácil y riámonos de los que lo han escogido.
detrás de todos esos pensamientos, como siempre, se escondía él, pero hoy había algo más: su olor. impregnado en dios sabe dónde, lo he sentido esta mañana. y tengo miedo. está actuando como una droga sobre mí y en lugar de salir corriendo en dirección contraria como hemos pactado hoy, me acerco. y me da igual si me hace daño, eso es lo malo. porque mi corazón ya no se puede romper más. lo pueden pisotear, aplastar y empotrar contra la pared, pero romperlo... no, eso ya no. por supuesto, el miedo que tengo no es por el daño que pueda llegar a sentir yo.
avisado estás.