Muy bien, lectores míos (y si os llamo lectores y no seguidores es porque sólo tengo 5 de estos últimos pero las estadísticas dicen que me leen muchos más, maldita sea), llevo ya una semanita y yo me quiero morir.
A ver, explícome. Nada más llegar aquí el sábado, los veteranos me pidieron 2 euros para una fiesta de bienvenida. Yo, pobre, ingenua e ilusa, pensé que habría novatadas y fui a donde me dijeron que tenía que ir más tensa que Spiderman en un descampado. Y cuando llegué había dos grupos: uno de unos 7 jóvenes con pintas de macho alfa y otro de 4 novatillos tan acojonados como yo. Obviamente, me presenté ante estos últimos. Y ahí empezó todo.
Así como llegaba la gente, se iba presentando (lo cual fue una absoluta tontería porque cuando las cervezas empezaron a rular por ahí (¿rular? ¡¿en serio?! ¿pero es que alguien dice eso ya?) la gente -y sobre todo, yo- se iba olvidando de los nombres con la misma facilidad y rapidez con la que el nivel de cerveza de las latas disminuía). Total, que aquella noche acabé más contenta que todas las cosas y habiendo conocido más gente que en todo Bachiller.
A la mañana siguiente los veteranos nos invitaron a
churros una masa rara que no eran churros ni eran ná y chocolate
rancio. Y luego, uno de los chicos que conocí la noche anterior (y del que milagrosamente me acordaba porque se me presentó cuando aún no había probado ni gota de cerveza) me dijo que a las 12 un grupito de gente iba a ir a conocer la ciudad y que si quería ir con ellos. Acepté. Y qué mal lo pasé.
Conducidos por dos veteranos, fuimos subiendo cuestas y más cuestas a la una de la tarde con más hambre que cualquier cosa mientras la gente me saludaba y yo no recordaba quién era. Pero el final mereció la pena: acabamos yendo de tapas por ahí.
Por la noche nos dijeron que había farra en el Botellódromo y luego en una discoteca súper pija por la que había que pagar 7 euros. Luego recordé que a la mañana siguiente tenía clase a las 8.30 y dije que mejor que no. Pero más tarde mi compañera de habitación QUE ES LA PERSONA MÁS MAJA DEL MUNDO ENTERO Y QUE UN DÍA VOY A HACER UN POST SÓLO SOBRE ELLA PORQUE TIENE EL CIELO GANAO Y ES LA COSA MÁS BONICA DE TOA EXTREMADURA me dijo que (espera, ahora no recuerdo si fue ella o si fue otra chica que también es mu maja, pero da igual, la cosa es que alguien dijo algo) a ver si íbamos de tapas por el mismo sitio que por la mañana, pero de noche. Y entonces dije que vale. Y nos fuimos cinco chicas (de Málaga, Jaén, Extremadura, Canarias y yo) a beber y comer por 2 euros.
A la mañana siguiente empezaron las clases y seguí conociendo gente y siendo súper feliz y comí tostadas con tomate y zumos de naranja naturales por 1,30€ en mi facultad y todo muy bonito y la gente muy simpática y por la noche los de la resi estábamos en los banquitos hablando y conociéndonos mejor y todo eso. Hasta el jueves, noche de novatadas.
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| Esto somos nosotros antes de saber lo que nos iban a hacer |
Total, que ahí estábamos todos tranquilamente esperando a que llegasen los que faltaban y sin preocuparnos por nada porque nos dijeron que las novatadas se habían hecho el domingo pasado. (Los veteranos son muy malas personas, porque primero se ganan tu confianza y luego te la clavan por la espalda). PERO MINTIERON. Empezamos a oír silbatos y la gente gritaba y los veteranos se reían cruelmente hasta que nos pillaron por banda y nos dejaron tal que así:
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| Con bolsas de basura y la cara pintada |
Una vez acicalados, nos dirigimos en procesión hasta el Botellódromo. Y ya os podéis imaginar a 250 novatos (ma o meno) vestidos con bolsas de basura blancas y verdes gritando cosas como "
Por la mañana sale el sol y por la noche salgo yo. CARLOS QUINTOOOOO OOOÉEEE, CARLOS QUINTOOOO OOOOÉEEE...", "
¡Qué buenos son los amigos veteranos, qué buenos son que nos llevan de excursión!" y la mejor: "
-¡Camarero! +¡¿Qué?! -¡CAMAREROO! +¡¿QUÉ?! -¡Una de tinto! +¡¿Una de tinto?! -¡CARLOS QUINTOOO, OÉ, CARLOS QUINTOOOO OOOÉEEE...!"
Total, que llegamos al Botellódromo con el botellón por la mitad y seguimos bebiendo y todo eso que hacen los vándalos y acabamos así:

El viernes por la mañana no era persona y encima me cagué en todo porque los de la uni me mandaron un mensaje diciendo que era una morosa y tuve que ir y resulta que estaba cerrada y estaba premenstrual y sólo quería matar gatitos y morirme porque encima mi compañera se había ido de tapas sin mí. Pero por la tarde salí a dar una vuelta con Maialen, que ya ha llegado y una gitana me echó un mal de ojo. Y creo que soy alérgica al romero.
Por la noche salimos los de la resi a un bar que se llama El perro andaluz, como el corto de Buñuel (qué modernilla soy, que lo he visto y todo y sé de que va y sé también que una señora lo denunció porque salía una escena en la que le rajan el ojo a una persona), y luego a un local donde había mojitos a 3 euros y luego a otro que se llama Blondie y que mola mucho y que es como el Cultura Club. Y luego a otro local donde nos querían cobrar 5 euros para entrar, pero al final entramos gratis. Y después, a eso de las 6 de la mañana, mi compi, el amigo mallorquín y yo nos fuimos hacia un kebab para que comieran tragaran como pavos un durum y entonces ME ENCONTRÉ CON ESE CHICO TAN MAJO QUE ERA DE GRANADA (y que sigue siéndolo) Y QUE HACÍA DESCENSO, BODY, SURF Y SNOW Y ME DIO SU NÚMERO DE TELÉFONO Y ME DIJO QUE EN INVIERNO ME LLEVARÍA A HACER SNOW CON SUS AMIGOS. Pero el taxi llegó y le tuve que decir adiós.
Ayer, sábado, me bajó la regla de una manera bestial. Iba doblada del dolor. Y me quedé en la cama todo el día y mi compañera me hizo una sopita. Y me perdí la gymkana :(
Luego por la noche nos fuimos a la habitación de alguien (que no sé de quién era) y empecé a tomarme una birra, pero me sentó como una patada en el estómago y la matriz y los riñones, todo a la vez, y tenía ganas de vomitar y sólo quería morirme y me fui a dormir.
Y ahora estoy esperando a que nos llamen para ir a la barbacoa.
Me duelen los riñones.
Por cierto, os quejaréis de entrada. Con esto relleno el cupo hasta dentro de otra semana, por lo menos.