Sí, hoy he vuelto. Me ha costado bastante encontrarla (debido a mi orientación nula) y he tenido la misma sensación que cuando era pequeña. Las estanterías siguen pareciéndome enormes, y me sigue provocando la misma angustia ver tantos libros y saber que jamás podré ser capaz de leerlos todos. Mientras el encargado busca lo que le he pedido, las montañas de libros me incitan a perderme entre ellos -como siempre-, pero cuando he visto el mostrador, me ha venido a la cabeza su voz. A pesar de todo el tiempo que ha pasado y de que apenas recuerdo su cara (sé que llevaba gafas de pasta negra), no he olvidado su voz. Me he mareado y he sentido la necesidad de huir de aquel lugar. Demasiados recuerdos en muy poco tiempo, quizás.
He comprado el libro y me he marchado. He salido a la calle, y me he puesto a pensar en lo que acababa de ocurrir. Hacía muchísimo tiempo que no pensaba en el librero, en mi librero (del que, por cierto, no sé ni su nombre), y creo que ése ha sido el motivo de mi crisis de ansiedad momentánea.
Si algo me han enseñado mis meses fuera de Mallorca es que si duele, quiere decir que existió. Por eso no debemos evitar el dolor, ya que si lo hacemos, caerá en el olvido. Casualidades de la vida, en el momento en el que me he dado cuenta de mi error ha empezado a sonar That Ain't The Way To Behave, de Dr. Feelgood. Por si no fuera sugerente el título, ese grupo me lo recomendó el librero. Mi librero.
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